“Desmonta tu malestar: Libérate de tomar todo a nivel personal”

¿Qué tal, cómo estás hoy?, espero y deseo que te encuentres muy bien. Hoy sería estupendo sumergirnos en el desconocido y a la vez fascinante mundo de las interacciones humanas. Vamos a explorar por qué a veces nos tomamos las acciones y palabras de los demás de manera tan personal, o con mucho dolor y malestar y además manteniéndonos en bucle horas y a veces días.

Te aseguro que junto con otros pilares básicos, el “no tomarnos todo a personal” nos evitaría muchísimo malestar. Tanto en mi propia experiencia como en la experiencia que me da la consulta, me encuentro cada día lidiando con este curioso fenómeno de sentirnos el centro de todo… y no es que no seas importante, claro que lo eres. Lo que sucede es que el otro siente que lo más importante es él, y también es correcto. Entonces, ¿por qué nos afecta tanto lo que hacen y dicen los demás?

La verdad es que cada persona es como una sinfonía única de pensamientos, emociones y experiencias. A menudo, olvidamos que cada uno de nosotros está sumergido en su propio universo, enfrentando sus propias batallas internas y externas. La manera en que interactuamos con el mundo está íntimamente vinculada a nuestra realidad subjetiva (cada uno ve la realidad de distinta manera), y esto es algo que debemos recordar cuando nos sentimos heridos o afectados por las acciones de los demás.

Imagina por un momento, que cada persona lleva una mochila invisible llena de sus propias preocupaciones, miedos y alegrías. Cuando alguien actúa de manera que nos impacta, es como si estuvieran compartiendo parte de su carga con nosotros, y viceversa. No se trata de nosotros personalmente; se trata de la danza compleja de las emociones humanas.

Siempre me ha parecido curioso cómo a veces nos tomamos tan en serio lo que los demás dicen, como si tuvieran un manual secreto sobre nuestras vidas. ¿Alguna vez has pensado que, en lugar de un manual, podrían estar improvisando como todos nosotros? A veces, la mejor respuesta a las palabras de otra persona, es simplemente sonreír y decir: “¡Creo que todos estamos haciendo lo mejor que podemos con el manual que no nos dieron al nacer!”

Ahora bien, ¿cómo podemos aprender a no tomar todo tan personal? Aquí tienes cinco ejercicios prácticos que te ayudarán a cultivar una perspectiva más saludable:

  1. Practica la Empatía: Dedicar tiempo para comprender las experiencias y emociones de los demás. Recordar que todos estamos lidiando con nuestras propias luchas (sí, todos, hasta esa persona que te cae tan mal) nos permiten ser más compasivos, y aunque la otra persona siga “cayéndome mal” puedo tomar cierta distancia para que no me afecte.
  2. Desarrolla la Autoconciencia: Conoce tus propias emociones y reconoce cuándo estás dejando que las acciones de los demás te afecten. La autoconciencia es el primer paso para liberarte de la trampa, de tomarte todo personalmente. Y aquí como ya sabrás, recomiendo terapia y ejercicios de introspección.
  3. Encuentra el humor en las Situaciones: A veces, darle un toque de humor puede ayudarte a no tomar las cosas tan en serio. Busca el lado divertido de las situaciones y recuerda que la vida es tanto comedia como drama en constante evolución.
  4. Establece Límites Saludables: Aprende a establecer límites claros y saludables en tus relaciones. Esto no solo protege tu bienestar emocional, sino que también fomenta relaciones más respetuosas. Huye del ser invasivo o posesivo, esto en las relaciones no nos asegura un bienestar ni a corto ni a medio y largo plazo.
  5. Enfócate en lo que Puedes Controlar: Acepta que no puedes controlar las acciones y palabras de los demás, pero sí puedes controlar tu propia reacción ante ellas. Dirige tu energía hacia lo que está en tus manos, para cambiar y mejorar tu propio bienestar.

Y este ejercicio lo dejo para el final porque es el que personalmente más me ayuda:

Cuando me enfado por lo que dice el otro o siento que ha sido injusto, salgo de eso que me ha dicho y tomo perspectiva. Visualizo ese comentario o ese gesto tan desafortunado (al que respondo como puedo, con asertividad y límites) como una parte más de un todo. Al tomar distancia, la intención es ver a la persona con toda su vida, su cronología, que hace, donde vive, cómo vive, cuáles son sus costumbres, cultura o religión, como habla, como se crio, tuvo apoyo de sus figuras de apego o no, como funciona en su día a día, con quien se relaciona, qué hábitos tiene… ¡Ojo! Con todo esto no justifico a la otra persona, tengo derecho a poner límites y a romper relaciones si lo necesito, pero a mí me ayuda a practicar la empatía y la autocompasión.

Así que haz la prueba, la próxima vez que tomes a personal lo que el otro hace o dice, simplemente míralo desde fuera, saca tu ego dañado y revisa a esa persona como un todo, verás que tu malestar baja de forma considerable… y al final, eso es lo que nos ayuda a sentirnos saludables en el día a día.

“Recuerda que tú no eres el protagonista de la vida del otro, eres su actor o actriz secundario. De la misma forma sucede contigo. Tú eres el protagonista de tu vida y tu entorno, aun siendo importante, es tu reparto de actores secundarios. Así que cuando el otro hace o dice, lo hace desde su papel de protagonista, no tanto sobre tu papel de actor secundario, igual que haces tú”.

Al final nos damos cuenta de que en este viaje llamado vida, todos estamos improvisando un poco. Así que, hagámoslo con la mejor de las intenciones para liberarnos de malestar… a fin de cuentas, ¡a cada uno nos definen nuestras acciones!

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